Matías Wiszniewer

Sobre el autor

Nací en Buenos Aires en 1966, seis meses antes de la irrupción de Onganía y sus bastones largos, y tres años y medio previo a que el hombre pusiera su pie en la luna. Enseguida me hice hincha de Boca. Nunca dejé de habitar en la capital de la Argentina.

Me tocó afrontar una nueva dictadura mientras cursaba la primaria pública, y con el retorno democrático me recibí de técnico químico en la Escuela ORT de la calle Yatay.

Mientras el Muro de Berlín cedía a los embates del mundo unipolar, transité la vocación política (ligado a las izquierdas que soñaron un mundo mejor), me interesé en el psicoanálisis, realicé mis primeros largos viajes y me recibí de licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad de Buenos Aires.

En los ’90 armé una productora audiovisual independiente (Potemkin Producciones) logrando, gracias al documental Los cielos de la Argentina -que narra una historia política de la astronomía argentina-, el Premio Fund-TV’94. Poco después realicé el primer video institucional de la CONAE (Comisión Nacional de Actividades Espaciales). Y con Potemkin produje asimismo el ciclo semanal de TV por cable “VSD” (Viernes-Sábado-Domingo).

Me casé con Daniela y juntos tuvimos a Violeta.

Con la crisis del cambio de milenio, decidí dejar atrás mi experiencia como realizador audiovisual. Descubrí que detrás de los diferentes caminos seguidos hasta ese entonces, latían una curiosidad y un amor al conocimiento que se canalizarían mejor a través del estudio sistemático de la filosofía y de la historia. Pensé que la herramienta de la pura escritura sería, a la hora de comunicar experiencias y hallazgos, mucho más práctica que la implicada en la producción de imágenes y sonidos. La pasión viajera no dejaría de alimentar, también, esta nueva etapa.

Inicié así un nuevo proceso vital, que se nutrió de formación privada con Santiago Kovadloff y Diana Sperling (entre otros maestros), y con el cursado de Historia de la Filosofía Antigua, Medieval y Moderna como posgrado en la misma UBA que me había formado en Comunicación.
Este proceso me llevó a desarrollar diversos artículos y ponencias, y a participar en charlas, conferencias y coloquios. En 2007 publiqué, a través Ediciones del Signo, Vericuetos del Espanto, filosofía de la tragedia y la revolución, un ensayo que recoge mis primeras conclusiones de lo transitado hasta ese momento, incluyendo los viajes europeos.

Seguí frecuentando los bares de Buenos Aires (mis santuarios para pensar, leer y escribir) y volví a viajar por Argentina, Europa, las Américas, África, y China, Japón, India y otros lugares de Asia. Continué tomando millares de fotos (que seguí clasificando con rigurosa disciplina), y llevando detallados diarios de viaje, bajo la consigna de no dejar pasar un solo día sin anotar las principales vivencias y aprendizajes de cada jornada de travesía. Producto del material acumulado llegó, en 2017, la publicación de mis primeras crónicas viajeras en el suplemento de turismo de Página/12.
Tiempo antes, había empezado a dirigir estas peregrinaciones hacia un objetivo cada vez más excluyente: la escritura de una novela histórico-filosófica sobre René Descartes (proyecto cuya inspiración había encontrado en cierto aposento de la calle Puan, cuando cursaba Filosofía Moderna).

En 2020, bajo la inconcebible circunstancia de la pandemia publiqué, a través de la editorial Letra Viva, el producto de mis viajes de investigación acerca de las andanzas de otro viajero: Invierno Suecoel último viaje de René Descartes.

Matías Wiszniewer, Buenos Aires, año 2020.